lunes, 17 de enero de 2011

Precaución; niños trabajando



La estación; Camarones. 12: 30 del día. Se abren las puertas del metro de la Ciudad de México. Un niño, 7 u 8 años, entra, descalzo. Hay poco gente a esa hora, ya ha pasado los empujones.

Él, un menor de cabello negro,  con la mirada cansada, su suéter café estirado de las mangas, sucio al igual que sus pantalones,  camina por el vagón dejando a los usuarios un papelito, otro más;  papelitos de colores.

“Disculpe, soy pobre de la comunidad de la sierra poblana. No tengo dinero para comer, si pudiera ayudarme con una moneda, ya que me sirve para llevarla a mi familia y poder sembrar. Que Dios lo bendiga” Se lee en los papelitos.

Mientras deja cada uno de ellos en las piernas de los usuarios, dirige hacia atrás su mirada  insistentemente hacia el final del vagón; un hombre de aproximadamente 50 años está sentado, en sus manos tiene una bolsa de plástico con varias monedas. El niño volta a verlo, una y otra vez.

Termina de repartir sus papeles, regresa a los lugares de cada uno de los usuario, hay quien ni siquiera lo notó, hay quienes lo miraron con desprecio, uno tal vez le dio la moneda que necesitaba para “sembrar” La siguiente estación; desciende, el hombre también.

Miles de niños se encuentran pidiendo limosnas en las calles de esta ciudad, nadie los mira, nadie se ha puesto a pensar ¿quiénes son sus padres? ¿Qué situación enfrentan? La explotación laboral infantil es un tema que ha sido tratado pocas veces por las autoridades locales.

De acuerdo a la UNICEF, los menores representan  de 40% a un 50% de  todas las víctimas del trabajo forzado en el mundo, al ser robados se convierten en víctimas de la red de traficantes de menores, pero es indignante que en algunos casos sean los padres quienes los obligan a realizar estás actividades.

Las políticas públicas implementadas en el país, son insuficientes y no garantizan los derechos básicos de los menores. En cada crucero de la metrópoli, se ve a niños corriendo entre los coches, limpiando autos, vendiendo chicles, y por increíble que parezca,  son sus familias los que los obligan a trabajar en las calles arriesgando su integridad física.

De acuerdo a la cadena CNN en español, un millón 200 mil niños sufren explotación laboral en México, de acuerdo a cifras brindadas por el Sistema de Desarrollo Integral para la Familia (DIF) que preside Margarita Zavala. Entre las pérdidas de menores muertos por los enfrentamientos en la lucha contra el narco, aquellos que quedan huérfanos y los que se unen a las filas de la delincuencia organizada, el futuro de este país es incierto.

El gobierno actual no comprende que la guerra declarada en contra del narcotráfico no será ganada con armas; los menores son ese futuro  que viven el presente antes narrado, un presente que se divide en la prostitución, en la explotación laboral, en el abuso sexual y la violencia intrafamiliar.





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