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martes, 26 de noviembre de 2013
Incoherencias policíacas.
La imagen del policía en el país está más que maltratada; está pisoteada, ofendida, denigrada.
¿quién habrá sido el responsable de tan lamentable caída? ¿Acaso el ciudadano cansado de tanta injusticia?
¿o habrá sido el mismo poli quien creó una imagen tan nefasta de su ser?
Ser policía en nuestro país, no es más que un "no había de otra." Con sueldos miserables como los que perciben, era la consecuencia evolutiva de dicha perdición.
Pero en un intento desesperado por recuperar esa imagen, el gobierno federal no ha hecho más que llevar a sus policías directo al matadero.
Imaginen el panorama. Policías municipales, que sólo cuentan con un arma enfrentándose al crimen organizado que tiene en su poder armas de uso exclusivo del ejército, y que uno se pregunta, ¿cómo llegaron a sus manos? Es evidente que no pueden salir victoriosos de tal situación.
Si no hay una dignificación rápida del papel del policía, las cosas en materia de seguridad pública no cambiarán. Y para eso no hay que ser un sociólogo calificado, basta con echar un vistazo a las más recientes noticias.
El pasado mes de septiembre, el colombiano John Jairo Guzmán Velaźquez fue secuestrado por policías a plena luz en calles del DF. El video se volvió viral en el canal de Youtube y dos meses después, el hombre logró escapar.
Un comandante de la policía federal resulto involucrado en dicho caso.
Si a esto le sumamos la prepotencia con la que algunos policías se manejan a la hora de resolver problemas personales.
Si tienen problemas con los vecinos, amenazan y ostentan ser parte del estado. De soltarte algunos balazos.
Eso me supongo, debes ser sancionado. Pero por supuesto, este problema debe ser eliminado de raíz.
Primero con la profesionalización de los policías; que sea una carrera, una verdadera profesión.
Segundo la denuncia ante actos corruptos y por último evitar ser parte de este circulo, al no ofrecer ni aceptar mordidas.
Uf, que sencillo suena, como un manual. Sí, lo sé, la solución se se ve así, pero al menos, debemos comenzar por aceptar el problema.
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