Las noticias en este país siempre son las mismas: mataron a 20, decapitaron a 15, secuestraron a 20, levantaron a 3 personas, tiroteo dejá 4 muertos. Algunos medios hacen sus recuentos semanales, mensuales o anuales de los muertos que ha dejado la lucha contra el narcotráfico.
Sí, la violencia en el país ha crecido, los medios tienen que cubrir a diario estos temas de nota roja, y los lectores tenemos una percepción de inseguridad y de que el país cada vez esta peor; algunos ciudadanos han tomado sus medidas: han dejado de salir a divertirse los fines de semana, ya ho hay quién se aventure a salir en carretera y conocer los pueblos y ciudades, no sólo las del norte, sino de todos lados, ya no platicamos con nadie, algunos cerraron sus cuentas de facebook porque creen que es inseguro mostrar todos sus datos, se sienten posibles víctimas e incluso han establecido su propio toque de queda sin necesidad de que las autoridades lo hayan dado.
Era un domingo, nos reuniamos para recordar otro mes luctuoso de la muerte de mi abuelita, eran las 8 de la noche cuando platicabamos, una de mis tías mencionó que se tenía que ir. ¿Por qué tan temprano? le preguntaban. Hay toque de queda en Coacalco. -¿Cómo crees? Claro que no ¿Por qué?
Nos platicó que semanas atrás habían matado a un grupo de jóvenes antes de las 10 de la noche, y que afuera de la unidad en la que vive mataron a otro muchacho. Por eso hay toque de queda. Me sorprendí, no recuerdo haber escuchado que el municipio de Coacalco haya dado esa recomendación.
Pues fue el acuerdo al que llegamos los vecinos de Coacalco, antes de las 10 tenemos que estar en nuestros hogares. Fueron los vecinos quienes ante la falta de respuesta de las autoridades municipales, decidieron ya no salir despúes de esta hora.
No considero que la solución sea encerrarnos en nuestros hogares, abandonar las calles y dejar que los delincuentes las tomen, las hagan suyas y nos hagan sentir extraños en un lugar que nos pertenece. No es justo que les demos la oportunidad y la libertad de que se adueñen de los parques, de las tiendas, de los centros culturales y recreativos, si continuamos haciendo esto, poco a poco les estaremos dejando las puertas abiertas de nuestros hogares, a pesar de que las hayamos cerrado con candados. La sensación de pánico es un efecto que puede tardar años en desvanecerse, pero si como sociedad nos organizamos y recuperamos las calles, el efecto puede disminuir hasta desaparecer. No nos encerremos, abramos nuestras puertas y reunámonos para tomar lo que nos pertenece; la paz.

