miércoles, 6 de octubre de 2010

La ciudad debajo de la Ciudad

Desciendes; se escucha el turururu del vagón, después del endemoniado calor se te antoja algo refrescante; un helado. Recuerdas que en esa estación hay una franquicia de Mc Donalds; sacas tus 7 pesos para tu cono, y no tuviste que salir del metro.
Caminas a tu siguiente destino, transbordar a otra línea,  pero olvidaste que tenías que mandar esa tarea vía correo electrónico antes de las 2 de la tarde.
"Puta, ya son 10 pa` las 2!" te dices, pero el CIbercentro de la estación te salva, te sientes aliviado de que no haya cola y más aún bendecido por el cielo de que estén equipos disponibles, y además no gastaste un peso por que no cobran.
Después de entregar esa tarea un minuto antes del límite que dio tu maestro, continuas por los andenes del metro; música, películas pirata, dulces y una exposición de fotografías es lo que ves dentro de esta aparente ciudad debajo de la Ciudad.
El camino se hizo más ameno, a pesar de que era la hora pico, incluso estás tan animado que te detienes en Pino Suarez, por que hay una banda de rock alternativo tocando.

En el metro de la Ciudad de México se puede encontrar de todo; servicio de Internet gratis con el nuevo programa de los Cibercentros, exposiciones culturales, franquicias de comida rápida como Dominos Pizza o Mac Donalds, libros que puedes leer mientras recorres la línea, incluso conciertos, declamaciones de poemas hasta ópera.

La realidad es que pasamos tanto tiempo viajando en metro, que no sientes que te encuentras debajo de la Ciudad, ahí abajo tenemos todo lo que hay arriba. Es aplausible que las autoridades del metro organizen diversos eventos dentro de este transporte, las cámaras de seguridad es otro programa que ha funcionado para detectar a bandas de carteristas , y el INMUJERES hace lo suyo para asegurar la integridad de las usuarias a través de su programa Viajemos Seguras, donde atienden a victimas de abuso sexual dentro de la red del metro.

El único pero que aún le veo, es el mal estado de los trenes y que no haya suficientes para transportar a todos los usuarios que a diario demandan este servicio.

Lo cierto, es que dentro del metro nos sentimos como en una mini ciudad, con sus aciertos y problemas, y de los que están arriba no tenemos nada que envidiar, bueno tal vez, el aire fresco.

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